Jujuy: quebrada, puna y yungas

(julio de 2009)

Juntamos unos días y enfilamos para el norte argentino sin haber proyectado mucho respecto de que es lo que haríamos, lo que sí sabíamos es que íbamos a Tilcara.

Salimos de Mar del Plata y luego de llegar a Retiro en plena madrugada nos tomamos un taxi hasta Aeroparque (Juli nos había pasado el télefono de Aero-taxi). Con suficiente tiempo pudimos hacer lo necesario para embarcar en el vuelo de Aerolíneas Argentinas. Luego de 2 horas de demora (sin saber porqué) embarcamos...¡¡¡pero en un micro!!!, que nos llevó un par de cuadras hasta la escalerilla del avión que tomaríamos. Nos habían cambiado de aeronave y cuando subimos nos dijeron que podíamos sentarnos donde quisiéremos, lo cual logró que los últimos en subir fueran perjudicados. Una familia quedó dividida en 2 extremos del avión.

Tras un despegue limpio fuimos dejando atrás la neblina de Buenos Aires...allá vamos.

PUENTE DE TILCARAAterrizamos en el aeropuerto de Salta, el día estaba muy lindo. Fuimos a recoger el equipaje mientras por el altoparlante nos dirigían un mensaje al que nadie le llevaba el apunte, la cinta comenzó a girar y como un preludio a lo que se venía solo dos cochecitos de bebé estaban sobre la misma...la cinta se paró y alguien informó que era lo único que había de equipaje...quéeeeeee????

Como una horda medieval buscando a quien ajusticiar nos fuimos a buscar explicaciones, no las hubo, por un lado argumentaban un error en el sistema que controlaba el peso del equipaje, por otro lado sonaba la campana de un sorpresivo paro de maleteros. Lo único que se sabía era que había que esperar el próximo vuelo, que allí llegaría el equipaje. Para nosotros la situación no era tan mala como para otros: pañales y alimento de unos bebés habían quedado en Aeroparque, técnicos tenían que esperar sus herramientas para viajar a Tartagal, otros tenían reservas realizadas en diferentes sitios, hasta un médico cirujano tenía los instrumentos que necesitaba en Buenos Aires, todo un trastorno ...y los ánimos caldeados.

Como otra cosa que esperar no se podía hacer, preguntamos y con un micro de línea que pasa sobre la ruta, nos fuimos a recorrer un poco esta hermosa ciudad. Comimos en el mercado y luego de andar paseando nos dirigimos nuevamente al aeropuerto cerca de la 4 de la tarde, ahí nos enteramos que no venía todo el equipaje ( irrisoriamente solo vinieron un par de mochilas) y que había que esperar el vuelo siguiente que estaba programado para las 8 pm. El manoseo y la falta de información era lo que realmente cansaba. En el próximo vuelo solo trajeron un 40 % de la carga y desafortunadamente no estaba lo nuestro. La desazón ya era un poco mayor. Al menos nos pagaron el hospedaje. Al día siguiente había que volver y cruzar los dedos que llegara todo. Nos hospedaron en el hotel Salta, 4 estrellas, frente a la plaza central, de estilo colonial y muy pintoresco, aparte teníamos incluída la cena y el desayuno (lo malo de todo esto es que lo pagamos todos los argentinos).

PUERTA A TILCARAVolvimos al día siguiente sin pensar en la posibilidad de que no viniera el equipaje. Como jugando al bingo esperábamos ansiosos nuestro cartón lleno...digo nuestras mochilas, y se hicieron desear pues fueron de las últimas en aparecer. Al verlas la alegría fue grande (hiupiiiiii). Partimos rápidamente hacia la terminal de bus y afortunadamente conseguimos un pasaje a Tilcara para la hora siguiente.

Llegamos a Tilcara y nos dirigimos hacia lo de Abel Rueda, lugar donde habíamos estado en nuestro anterior paso por allí. La noche estaba al caer y Abel nos estaba esperando afuera de su casa.

Él es un jujeño calmo y amigable, le encanta charlar pero sabe mucho y es un placer intercambiar palabras con el.


Otra parte de Tilcara: las cuevas del Huayra

Mansamente, después de desayunar, al día siguiente, fuimos al pequeño cerro de la Cruz, desde donde se CUEVAS DEL HUAYRApodía observar la calma del pueblo para un lado y el Pukará para el otro, junto con la ruta que recorre la quebrada y las montañas. El viento atravesaba nuestros cabellos y absorbíamos paz.

Por la tarde, con algunas breves referencias de Abel, arrancamos para la cuevas del Huayra, socavones naturales productos de la erosión, el viento y las lluvias que por miles de años han horadado y moldeado la arcilla que componen estas elevaciones. Gracias a un chico que vivía por allí pudimos rumbear bien hacia el sitio. Una parejita de adolescentes también colaboraron en el arribo al destino correcto. De todos modos se pueden conseguir guías locales que te llevan al lugar.

Recomendable llevar una linterna o encendedor pues pudimos pasar al otro lado de la cueva a tientas sin saber si efectivamente había algo más allá, de todos modos decidimos volver sobre nuestros pasos. Nos sorprendimos con este paisaje ya que las cuevas estaban suspendidas en lo alto de la montaña y una de ellas estaba iluminada por velas a modo de gruta. Caminar sobre estos senderos tuvo su encanto.


ADOBE Y VIENTOUn día especial: los castillos de Huichaira, viento y noche de peña

Nuevamente pidiendo referencias arrancamos en pausado caminar hacia los castillos, creo que llamados así por las formas que tienen las laderas erosionadas de la montaña en esas inmediaciones.

Yendo para el lado de Maimará, con la escasas referencias que teníamos cruzamos la ruta y nos internamos por un camino que desembocó en el basural de Tilcara y una gran multitud de ladridos de perros nos salió al paso, eran de un linyera que tenía su rancho al lado del basural. Le preguntamos de los castillos pero mucho no supo decirnos. Alejándonos de la ruta seguimos caminando por una gran playa (así le llaman al cauce seco de un río), mientras pasábamos por varios sitios donde había secandose grandes ladrillos de adobe usados en la construcción de viviendas en la zona. Hicimos un alto para reponer energías y comer algo. Nos llamaba la atención capullos en las ramas de la vegetación chata del lugar, serían mariposas?

Un viento importante comenzó a soplar hasta volverse muy intenso, el polvo nos cegaba en parte con cada ráfaga y avanzar se puso difícil ...y de los castillos ni noticia y aparte no estábamos sobre ningún camino como para preguntarle a alguien. Decidimos volver retomando un camino de tierra que lleva al pueblito de Sumaipacha pero hacia la ruta.

El viento continúo soplando fuerte el resto del día lo que logró que se cortara la luz en todo el pueblo. La REPONIENDO ENERGIASnoche anterior había sido el día del amigo y habíamos ido a la peña de Carlitos pero no habíamos conseguido lugar. Esta vez fuimos bien temprano (antes de las 20 hs) y al entrar el clima era especial, la luz seguía cortada, velas en cada mesita y el murmullo suave de la gente le daban un toque especial. Mientras esperábamos la comida con paciencia (manejan un ritmo traaaanquilo en todo en norte, así que no os desesperéis) empezó Carlitos con mucha magia a tocar y relatar historias del lugar: las festividades (con gracia contaba que tienen más fiestas que días del año), el día del compadre y de la comadre (en días separados) donde los hombres y luego las mujeres salen solos, las historias del Pata e lana como se denomina al pícaro que entra cuando no está el marido, luego comenzó a relatar el culto a la Virgen del Cerro de Punta Corral con una inmensa procesión de sikuris que durante toda la noche van ascendiendo por los cerros para llegar al día siguiente a rendirle culto. Contó Carlitos la anécdota de la selección nacional de EN LA PEÑA DE CARLITOSfútbol cuando fue a Tilcara a aclimatarse a la altura antes de ir al mundial de México 86 y llevaron ofrendas a la Virgen viéndose coronados campeones luego y sostienen que hasta que no se vuelva a ir a ofrendarle a la Virgencita no volveremos a obtener un campeonato mundial.

Y entré que relataba milagros de la Virgen...puf!!! se hizo la luz, jejejje fue muy curioso y sumó magia a la noche.


Un poco de Puna

De Tilcara nos tomamos un micro hacia La Quiaca, donde después de dejar las mochilas nos deleitamos con un recién exprimido jugo de naranja, riquísimo. Fuimos caminando hasta la frontera con Bolivia (Villazón) y me sorprendió ver en una pasarela al costado, el interminable vaivén de personas transportando mercancías sobre sus espaldas a lo “mula”. Sin ningún tipo de trámite para entrar o salir nos dirigimos a este puerto libre de artesanías más que nada. Compramos algunas cosas y observábamos ya las diferencias culturales a pesar de estar a unos km de Argentina. Almorzamos muy barato en un comedor por demás sencillo pero comida abundante y rica. Antes habíamos andado por la plaza. Volvimos para La Quiaca y luego de esperar un rato tomamos un remis que nos llevó a Yavi, un par de km distante de donde estábamos, el día estaba completamente despejado y las Sierras de los 8 Hermanos pasaban a nuestro lado. Un par de caminos se abrían de la nada, para contrabandear autos nos comentaba el remisero. YENDO A YAVI

Llegamos al pequeño pueblo, muy pintoresco al ser todo de adobe y fuimos al albergue de Lola, nos mostró el austero cuartito (estaba todo cubierto de polvo, se ve que el día anterior también había sido intenso el viento allí) y estaba más que bien para una noche. Fuimos a pasear y tomar unos mates por ahí, todo era tranquilidad. Luego anduvimos chusmeando donde había unas pinturas rupestres y observando la vegetación y los pájaros. Volvimos y al preguntar por Lola nos dijeron que estaba en la iglesia rezando pues por esos días era el santo del pueblo, San Santiago. Fuimos hasta allí y participamos rezando y cantando (ambos participábamos de estos cultos en algún momento). Es parte de la idiosincrasia del norte la religiosidad.

A la noche comimos temprano en un hostal y a dormir.

EN YAVISe ve que la noche fue por demás fría (aunque las mantas de lana de llama y el adobe de las paredes nos cobijaron muy bien) pues al día siguiente estaban los caños congelados como para lavarse la cara, y fue loco ver las estalactitas que colgaban de un jean que estaba colgado en un tendedero. Salimos a comprar para armarnos unos sandwiches pues no íbamos hasta Yavi Chico, una comunidad indígena a un par de km de ahí. Nos sorprendió la información que daban en la radio, eran las 9 de la mañana y estaban pasando el parte meteorológico: temperatura -6 ºC y presión atmosférica 635 hectopascales (acostumbrados a los 1000 de promedio que tenemos a nivel del mar).

Por un camino de ripio atractivo llegamos a Yavi Chico, las casitas están más desperdigadas pero los paisajes puñenos impactaban.

Agradecimos a Lola, y nos volvimos en remis a La Quiaca. Almorzamos en un comedor: de primero, guiso de lentejas, de segundo, marinera de carne con ensalada y después sopa, donde venía un viejito y te servía de la sopera, todo por $11, increíble.

Nos tomamos otro juguito exprimido y nos volvimos para Tilcara, viendo el show del Chaqueño Palavecino en el bus.

Ya casi llegando se veía por la zona de Tilcara una serie de nubes bajas y los vidrios comenzaron a empañarse y cuando bajamos del micro...¡mamita, que frío! Ese mismo día había nevado en San Salvador de Jujuy y el mar furioso había dañado un paseo costero en Mar del Plata.

Esa noche nos quedamos en lo de Lore, amiga de mi amiga Vicky. Estaba por esos días trabajando de trabajadora social para el hospital, pero se encargaba de llegar a varias comunidades cerca de Tilcara. Con calidez y sencillez nos abrió las puertas de su casa. Nos divertimos mucho. Gracias Lore!!!!!


Escala en Purmamarca

el hecho ya de conocer el pueblo de viajes anteriores nos daba una tranquilidad de recorrer con otros ojos los lugares. Cada vez más se está poniendo selecto el lugar, muchas posadas e inversiones...pero que queda en el pueblo? no lo sé.

Nos entretuvimos al hacer el camino de los Colorados, en buscar imágenes entre las paredes erosionadas de la arcilla. Luego a disfrutar de la calma del pueblo, unos mates al solcito sentados enfrente del algarrobo abuelo...mágica sencillez.

El Cerro de los 7 colores... tan magnífico como siempre.


Y ahora...yungas

Libertador (Gral San Martín) o Ledesma? íbamos con la duda de cual era la diferencia pues habíamos sacado para el primero pero en el micro el cartel anunciaba lo segundo. Después nos dijeron que era más o menos lo mismo, el ingenio es como un barrio pegado a la ciudad, que la hacíamos más chica pero no lo es tanto. Gran parte de la economía del lugar depende del ingenio azucarero y da trabajo a mucha gente, estuvimos muy poco y yo solo vi una pintada en contra de Ledesma, por momentos suele haber un olor empalagoso y dulzón y se puede ver las enormes chimeneas escupiendo vapor de agua. Cuando uno viene acercándose a la ciudad interminables campos cultivados de caña de azúcar se suceden a ambos lados de la ruta.

La gente es muy cálida, ese mediodía fuimos a comer a una feria donde se vende de todo y comimos un buen plato de sábalo (del río Bermejo) con arroz y ensalada muy barato con jugo casero de damascos (una especie de almíbar muy ligero pero muy refrescante).EN LIBERTADOR

Por la tarde mientras paseábamos por la plaza y alrededores vimos un afiche que anunciaba la proyección de unos cortos de un director local, “Territorios Míticos” una película de carácter independiente realizada con escasos recursos técnicos y dirigida por Marcos Caorlin junto a los integrantes del Grupo de Teatro Vocacional “Lanzallamas” .

Preguntando nos dijeron que era en Ledesma y al no haber micros hasta allá podés abordar una especie de remis pero hace lo mismo que un bondi, obvio con menos pasajeros jejjeje. La sala era de las de antes, las que ahora son copadas por las nuevas iglesias cristianas, enorme y con olor a humedad. El comienzo del intervalo se anunció con campanadas y del mismo modo hubo que aprestarse para ver el segundo corto. Ambas pelis eran ambientadas en las yungas jujeñas y eran bastantes divertidas por justamente los escasos recursos técnicos, pero igual estuvo más que bien. Terminamos por consejo del remisero que nos trajo en una pizzería comiendo un excelente y para nada cara pizza especial viendo el partido de pretemporada de River con un exquisito gol del burrito Ortega, justo que él es de la zona, jejeje.


Parque Nacional Calilegua, yunga (o selva de altura)PN CALILEGUA

Cerquita de Libertador se encontraba el parque, ya habíamos averiguado la existencia de un micro que atravesándolo llegaba hasta la localidad de Valle Grande. La idea original era acampar pero ya habíamos decidido solo pasar el día (estaba fresco por la noche je).

Después de una larga espera salimos para el parque en el pequeño y maltrecho micro. Un rato antes se nos había acercado a charlar un gentil hombre que nos comentó de la excursión desde la quebrada a las yungas que él mismo guiaba, partiendo de un pueblito cercano a Tilcara y arribando cerca de la localidad de San Francisco (otra que suele realizarse más larga pero de menos dificultad es de Humahuaca hasta Valle Grande).

Nos sugirió no bajarnos en la primera seccional del parque (Aguas Negras) sino hacerlo en la segunda a unos 15 km (Mesada de Colmenas) de ahí venir bajando hasta Aguas Negras. Le hicimos caso y fue una intensa y hermosa caminata. Ahí nomás donde nos bajamos hicimos un senderito entre tupida vegetación con la paz de la selva, escuchando su latido, sus aves, observando la vegetación. Fuimos perdiendo altura por el camino de ripio con muy poco tránsito, absorbiendo la energía y la magia del lugar.

VISTOSO PAJARODespués de haber descansado un poco mientras comíamos algo, llegamos al hermoso mirador del río San Lorenzo, cauce importante para la población de la zona y su abastecimiento hídrico. Antes habíamos podido fotografiar un hermoso pájaro de plumaje verde amarillo, penachito azulado y unos desafiates ojos rojos, que luego charlando con el asistente del guardaparque resultó ser bastante difícil de verlo. Fuimos muy afortunados de poder conocerlo.

Descansamos un rato en la zona de acampe, mientras nos divertíamos viendo unas urracas y como variaba el color de su plumaje negro al sol. Mientras tanto una diminutas mosquitas me picoteaban todo el cuello y las manos (luego vino el repelente) y en un ratito ya tenía todo lleno de sarpullidos.

Bajamos hasta el río y salvo las algas me hacía recordar a los del sur de nuestro país.

Un rato antes nos pusimos a esperar el micro de regreso (el mismo que habíamos tomado pero en sentido inverso) pero nos comentaron que pasaba mucho más tarde así que nos pusimos a hacer dedo y en un rato estábamos viendo el atardecer desde la caja de una camioneta.

Verdaderamente es un parque hermoso y vale la pena conocerlo aunque es recomendable por tema de los mosquitos ir en invierno. Hay muy lindos senderos por recorrer y el sector de acampe esta muy bueno, tiene sanitarios abastecidos con el agua del río, hay que llevarse agua potable pero si uno se queda varios días le podés dar el bidón al guardaparque porque todos los días va al pueblo. Una linda página para consultar es http://www.cooperlib.com.ar/rh/pn.htm .

Esa noche intentamos comer en un restaurante en frente a la plaza pero recién estaba abierto a partir de las RIO SAN LORENZO21:30 hs (¿???) y recién eran las 20 hs sumado al terrible hambre que teníamos. Caminamos un poco hacia las afueras y entramos en un comedor sencillo donde la doña mientras nos atendía intentaba despachar a unos borrachines que no se querían ir (que, mi plata no vale?). Comimos un abundante plato de tallarines de verdura caseros con peceto y si bien estábamos muy llenos insistió en que probáramos unas empanadas caseras de mondongo…riquísimas…lástima que ya no dábamos más.

Nos fuimos con una sensación muy agradable de la gente de Libertador, muy cálida.


Un breve paso por SS de Jujuy

La Terminal no es precisamente una buena vidriera de la ciudad. El día estaba radiante y pude cambiar la fea impresión que me había quedado de la primera vez. Mucha gente caminaba por las estrechas veredas ESPACIO RECUPERADOdando un lindo colorido urbano. Recorrimos la plaza central y apreciamos las esculturas de Lola Mora para luego ir hasta un espacio recuperado (donde estaban los galpones del ferrocarril) por la agrupación Tupac Amaru, la mayoría son desocupados y varios de ellos reciben planes sociales. Allí funciona un centro de contención, se dan varios talleres y ayuda escolar. El lugar estaba muy lindo y muy colorido, al menos el espacio estaba recuperado para la comunidad donde antes quizás reinaban los pastos altos, las ratas y la basura.


Noche de peña en la Balcarce (Salta)

Recalamos nuevamente en la Linda pues al otro día teníamos el vuelo de regreso. Paramos en un hostel piola que encima nos pagaron el taxi desde la Terminal. Era la noche de despedida y caímos en El Cardón (era una pedazo de La Vieja Estación que estaba al lado, pero ahora era de otro dueño). En verdad la pasamos muy bien, después de una sabrosa cena hubo show y baile hasta las 3 de la madrugada, en verdad seguía la pachanga pero nuestro cuerpo no daba más.

CARNAVALITOAl día siguiente nos tomamos el micro de línea (el 8 A) y llegamos con tiempo VIDALITApara almorzar…afuera del aeropuerto, sobre el pastito, las sabrosas empanadas y la humita que habíamos comprado en el mercado de Salta.

Siempre hay que volver

Habíamos quedado de encontrarnos con mi hermana Virginia en la terminal de Retiro para nosotros sacar el pasaje de regreso y dejar las mochis. Fue un gran contraste ver la marea de gente caminando hacia nosotros con la paz quebradeña que traíamos. Cenamos con mi hermana, a manera de despedida pues viajaba a Europa, en lo Juli y Víctor. Estabamos justo con el tiempo para llegar a Retiro, pedimos un taxi. Comentamos nuestra situación con el taxista y como una película al estilo rápido y furioso nos largo un:-¿puedo fumar?, porque cuando fumo mamejo mucho mejor. Fuaaaaaa, je je je. Llegamos bien y a horario.

Verdaderamente fue un viaje intenso y hermoso, un agradecimiento especial a Lore y Abel por su hospitalidad y calidez.

Gracias Jujuy por sorprendernos cada vez más!!! Y que decir…volveremos…

Gracias, muchas gracias por haber tenido la posibilidad de disfrutarlo con salud.

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