Impresiones de Cuba (3º parte)
(del 15-ene al 8-feb de 2009)
Santa Clara
El pueblo no tiene demasiado atractivo, pero tiene un hecho relevante y es donde se libró la batalla desiciva al mando de la columna del Che Guevara. La victoria revolucionaria era recibida con algarabía por el pueblo junto con la noticia de que Fulgencio Batista había abandonado el país, triunfando la Revolución que años antes había comenzado con el desembarco del yate Granma procedente de México con Fidel Castro al mando sumando 82 revolucionarios.
La plaza central con su bonita glorieta y varios puestos callejeros al costado de ella era el lugar donde confluían muchos de sus habitantes, a toda hora.
Notamos gran cantidad de ciclistas y un medio de transporte nuevo para nosotros: el carretón, una especie de carro tirado a caballo para 6 personas cómodas más el chofer, curiosa la medida de higiene para el escape del motor (o sea el caballo): una bolsita adosada al cuarto trasero para recoger la bosta y no quedar desperdigada por el camino y más curiosa aún era la luz trasera para el tránsito nocturno: un mecherito colgando en la parte trasera del carro.
El Guerrillero Heroico...
...así lo llaman en esas tierras al Che. Verdaderamente no tenía dimensión de lo que había sido esta
persona, un extranjero en una causa ajena (¿ajena?). Alguien que supo ganarse el respeto de sus pares, siempre a la cabeza, siempre con el ejemplo, siempre con autoridad sin caer en el autoritarismo. La película Che el argentino, con Benicio del Toro refleja bien la vida de la guerrilla en la Sierra Maestra, preocupado no solo en formar buenos guerrilleros sino también preocupado en la elevación de su nivel cultural, armando hospitales y escuelas de campaña, muy rudimentarios pero cumpliendo el objetivo.
Es tan grande la figura del Che, que los pioneros (niños de la escuela primaria) recitan antes de comenzar la jornada el lema ¡seremos como el Che!
"Un gigante moral que crece cada día", anuncia un cartel en el mercado. El billete de 3 pesos cubanos lo tiene macheteando caña de azúcar en la zafra: "Che, precursor del trabajo voluntario".
Recorrer el Mausoleo es algo fuerte que eriza los sentidos, desandar las distintas etapas de su vida, encontrar muchos de sus objetos personales allí... el diccionario Larousse que llevaba en la Sierra Maestra, el mate con sus adornos de platería, mucho me impresionó la gigantografía que se lo ve junto a Fidel. La tecnología no ha podido amenguar la terrible fuerza y emotividad que tiene una foto blanco y negro, y estas imágenes que estábamos viendo calaban hondo en nosotros.
Mucho después comprendí (me lo hicieron comprender) que en la cripta donde están los restos, su lugar (su estrella) no aparece por encima de los demás compañeros guerrilleros, sino entre ellos, como le hubiera gustado.
En el exterior del recinto una inmensa estatua del Che guerrillero domina toda la plaza y por un momento pienso en el hervidero de gente que debe haber sido cuando sus restos fueron traídos desde Bolivia, hallados 30 años despúes de su muerte.
El tren blindado
Es un museo al aire libre armado al costado del sitio real con parte de los vagones originales. Se trataba de
una columna del ejército de Batista para doblegar a los revolucionarios, un fuerte contingente de alrededor de 400 efectivos y armados hasta los dientes. Los guerrilleros evitaron que llegaran hasta la estación y cuando se replegaban lo hicieron descarrilar rompiendo las vías con una bulldozer logrando la rendición de tan importante refuerzo que hubiera extendido más la contienda.
El Cuerno de la Abundancia
Por esos días estaba de estreno en el cine una película del director de Fresa y Chocolate. En La Habana habíamos desistido de ir ante la larga cola de entrada que nos desalentó, es que la entrada es muy barata (2 pesos cubanos). Es una muy linda película tragicómica, donde muestran gran parte de sus problématicas sociales, la escasez de vivienda, la aparición de alguna solución mágica a sus necesidades...”al cubano le gusta reírse de sus problemas” nos dijieron en más de una oportunidad. La sala era antigua y si bien no hacía mucho que estábamos en Cuba, pudimos captar gran parte del mensaje y reírnos también. Muy buena peli.
Trinidad
Es una de la ciudades más antiguas de Cuba, fundada en la segunda década del 1500, hermosa y bien colonial, varias construcciones antiquísimas, coloridas y calles empedradas le daban un toque diferente y bien bonito.
También pudimos apreciar gran cantidad de jaulitas con pajaritos que daban la bienvenida en los portales de las casas.
Playa Ancón
Fue el único día que pudimos disfrutar del Caribe con todas las letras, la playa quedaba alejada unos cuantos km de Trinidad, tomamos una combi que nos salió 2 CUC a cada uno.
Que más decir...al llegar, por nuestras pupilas entró belleza con todas las letras, la arena limpia y fina, el
agua clara y transparente y si bien era invierno el agua estaba agradable.
Estuvimos todo el día entre chapuzón y sol, caminando por la arena, disfrutando de un delicioso sandwich de atún, ¡hermoso! Reservamos la posibilidad del snorkel para Varadero pero hete aquí que habíamos llevado antiparras...sumergirse y contemplar la amplitud subacuática estaba muuuuuuuuuuuuuuy bueno.
Solo volvimos cuando el sol besaba el horizonte yéndose por el mar Caribe, el Caribe Sur...
Cabaiiiiiiooooo
Tempranito fuimos al encuento de Liuz (si...ese era el nombre, pero no era chino), el nos guiaría en
cabalgata hacia una cascadita. El día estaba soleado y prometía ser caluroso, comenzamos a elevarnos alejándonos del pueblo, las tiñosas (rapiñas) planeaban al alcance de nuestras manos con sus alas extendidas, la vegetación era abundante más no exuberante, el casco de los caballos se adaptaban al sendero con rocas, algunas reses entorpecían el camino, a lo lejos observábamos el mar Caribe y su intenso azul, atravesamos un llano luego de bajar la ladera de la montaña, al costado se veía un pequeño central azucarero, atravesamos las vías ferréas y luego de caminar un poquito (dejamos los equinos pastando y descansando) llegamos a la cascadita, mínima por la falta de lluvias pero con una hermosa olla de agua que nos permitió el refrescante chapuzón. Luego, mientras nos secábamos al sol y ante la paz del agua los pececitos aparecieron coleteando. Volvimos llenitos con la experiencia.
Santiago de Cuba
En esta ciudad, una de las más orientales de la isla y quizás la segunda en importancia, al ladito de la tan renombrada Guantánamo, se jactan de su calidez y hospitalidad y verdaderamente lo sentimos así.
Aquí si sentimos calor en nuestras habituales caminatas y agradecímos estar en invierno...encima las playas quedaban muy alejadas.
Aquí está el cuartel Moncada, donde Fidel Castro vió frustrado su primer intento de tomar el poder. Las balas recreadas sobre las paredes amarillas impresionan, hoy el cuartel esta devenido en establecimiento educativo.
Un encuentro especial
Llegamos al Barracón, un restaurant ambientado. Barracón era llamado el lugar donde estaban los esclavos negros de las plantaciones. La noche anterior habíamos estado cenando ahi (de luxe por cierto) pero ahora veníamos por un mojito en la pequeña barra que había. El simpático y cálido barman comenzó la preparación en sencillo ritual, sacó los vasos trago largo de la heladera...vidrio empañado, azúcar, limón, hojas de hierbabuena...un suave machacar, un par de hielos, ron Havana Club...una medida, agua con gas y una ramita de hierbabuena decorativa; al lado nuestro había una señora tomando un café y comenzamos a charlar, nos hablaba de Borges y Cortázar...”¿quieren conocer la otra Cuba?” Nos inquirió, “vengan a mi casa”, remató. Y ahí fuimos, sin saber donde y sin saber como volveríamos. No teníamos pesos cubanos pero Nancy pagó por nosotros al tomar la guagua, y despúes de dar muchas vueltas (y saber que caminando no llegaríamos a lo de Caridad, donde nos alojábamos) llegamos al reparto(barrio) en el que vivía, varios monobloks de cuatro pisos.
Antes de ir a su casa pasamos por la casa de una amiga suya, a la cual arrancó de su cama (serían diez y pico de la noche) y era la viuda de Coscausse, un poeta cubano denominado el Quijote Negro del Caribe (google por favor). Terminamos tomando una infusión de hierbas en la casa de Nancy, escuchando un cassette de Zitarrosa, de quien estaba enamorada y era ferviente admiradora. Era antropóloga y no estaba de acuerdo con el régimen de los Castro. Las paredes de su casa estaban todas escritas con frases y en un pedazo de pared se veía un Principito dibujado. Nos fuimos, bajando las escaleras en penumbras (vivía en el cuarto piso) escuchando Solo le pido a Dios de León Gieco, con la melodía perdiéndose a cada peldaño. Su amiga tuvo que darnos un peso cubano para volver.
Fue un lindo encuentro, verdaderamente muy lindo.
Varadero
Los frentes fríos de La Florida llegaban con temperaturas bajas y fuertes vientos, estiramos lo más que pudimos ir a Varadero pues allí era para disfrutar a full del Caribe...pues nos tocó el día más tórrido de nuestra estancia allí. Temprano abordamos un minibus hacia Varadero, la claridad del día fue descubriendo que estaría nublado. Bordeando la península pasando Matanzas, una lluvia no presagiaba nada bueno y nuestras expectativas optimistas se transformaban lentamente en realistas. Comenzamos a desandar la lengua de tierra que es Varadero, atravesando complejos hoteleros hasta llegar con el horario justo a la Marina (puerto) Gaviota donde el catamarán esperaba. El viento soplaba con fuerza y la ausencia del sol complicaba la temperatura, encima sobre cubierta había que estar descalzo. Ufa!!!
La mayoría de la gente de la excursión era extranjera (salvo unas hermanas chilenas) y las caras largas ante el clima me resultaba divertido. Ya estabamos ahí...había que hacer un esfuerzo para disfrutar.
La tripulación se presentó y tras habilitar la barra, la música comenzó a alegrar un poco el día, junto con el ron y la cerveza tirada jejeje.
Paramos en un delfinario, donde si bien estaban sobre el mismo mar no dejaban de estar cautivos, al menos me dió esa triste impresión. De todos modos ver un delfín tan cerca y tener la posibilidad de pasar la palma de la mano por su dura piel es algo maravilloso...porque hubo que meterse en el agua...que estaba congelada.
El viento truncó nuestra posibilidad de hacer snorkel ya que había revuelto el mar disminuyendo la visibilidad de la barra de coral, zasssss!!!
Paramos a almorzar en Cayo Blanco y obviamente elegimos la opción de frutos de mar (la otra opción era pollo), un exquisito y abundante menú con cola de langosta como reina del plato. Rápidamente el quincho quedó vacío mientras nosotros seguíamos con la faena, encima Lázaro (integrante de la tripulación) nos trajo un plato más de cola de langosta: no lo ibamos a despreciar jejeje.
Nos quedamos recorriendo el cayo pero lamentablemente la temperatura no subió como para darse un chapuzón.
Volvimos exudando alcohol por los poros, mientras el sol de la tarde iluminaba el cielo ya casi de sin nubes
(como no podía ser de otra manera jejejje).
Nuestros últimos días en Cuba fueron muy fríos por lo que para nosotros el slogan Cuba es eterno verano se convirtió en Cuba ex eterno verano (como dice mi compañero de trabajo Daniel). Todo gracias al cambio climático.
Gratos recuerdos dejó en nuestro ser la primera vez que pasamos el Ecuador y estuvimos en el hemisferio norte.
Gracias Cuba. Y gracias a quien corresponde, muchas gracias.
Agradecimientos especiales:
A mi compañera de correrìas, Silvana.
A Anita Molinet por su hospitalidad y calidez.