Impresiones de Cuba (2º parte)
(del 15-ene al 8-feb de 2009)
El primer mojito
Comenzamos a caminar por La Habana luego de haber llevado unas cosas de Argentina a Dariela,
directora del circulo infantil Los Compañeritos (jardín de infantes). No estamos acostumbrados que se acerquen a uno, se siente una especie de asedio, pues todos te quieren llevar a conocer la verdadera Habana, yo te doy, vos me dás. Despúes de los primeras negativas, se nos acerca un pibe muy bien vestido y charlando terminamos en un barcito (donde supuestamente tocaba Compay Segundo), nos sentamos en la barra y ya salieron tres mojitos de la mano del barman (un morocho muy simpático). Obviamente terminamos pagándolos nosotros y concluyó pidiéndonos aunque sea 3 CUC pues decía que tenía un hijo y nuestra ayuda le "resolvía" un poco su situación, se ofendió un poco ante nuestra negativa y pese al argumento de que a nosotros también nos había costado llegar hasta ahí, respondió “al menos ustedes pueden viajar”.
Creo que es una de las cosas que más les pesa, la sensación de estar encerrados en la isla. Para viajar necesitan una carta de invitación, con pasajes ida y vuelta, es una realidad que no les alcanza para comprar un pasaje y mucho menos poder mantenerse recorriendo otro país, pero seamos sinceros también en afirmar que la mayoría de nosotros puede viajar con mucho esfuerzo. Quizá la inposibilidad de viajar que pesa como una prohibición sea lo que los haga desear tener la oportunidad. Esto esta potenciado por el contacto con el turista, pues se abrieron masivamente al turismo internacional a causa de la crisis económica desatada en el período especial, esto lleva a tener contacto con otras realidades y querer conocer otras culturas y formas de ver.

No fuimos al fin y al cabo a La Bodeguita del Medio pero si fuimos a El Floridita, la cuna del daiquiri como lo llaman ellos, un ambiente muy agradable con música en vivo (fuimos a la tardecita), con un Ernest Hemingway acodado sonriente en la barra (en bronce jejeje)...y salen dos daiquiris (uno de mango, el otro de coco) y un poco de viada frita.
El tema de la erre
Es muy simpático y agradable escuchar hablar a los cubanos, su expresividad, su tonalidad, es muy divertido cuando pronuncian la erre, transformándose en una ele sostenida (miellllda) o cuando la omiten (cabaiiiero po favooo). También las palabras heredadas del español: cojones, carajo, coño, etc y la terminación tico para los diminutivos. El premio mayor lo llevó: Que frialdad, cuando algo estaba frío.
Al cubano le gusta hacer cola...
...nos decían. El día que desistimos entrar al cine, pues la cola de ingreso era colosal, vimos que enfrente había otra inmensa (peor que la del cine) y preguntabamos que espectáculo daban...”ninguno, esta es la cola para tomar un helado Copelia”, nos dijo una viejita que vendía maníes en un conito de papel, “hoy es domingo y de paso hacen sociales”. Probamos los helados Copelia y si bien es una empresa reconocida en toda Cuba nos convenció más el helado que probamos en el boulevard Obispo, ah... eso sí, no pidan variedades amplias pues no creo que las encuentren.
Del centro al Oriente y luego a occidente
Pudimos recorrer bastante la isla, la mayor de las Antillas, desde La Habana fuimos hasta Santiago de Cuba en el extremo oriental parando algunos días en Santa Clara y Trinidad, retornamos a La Habana y luego fuimos a Viñales, al occidente, en la provincia cubana de Pinar del Río. Empleamos como transporte la línea Vía Azul ya que la otra línea (Astro) solo era para residentes en la isla, aunque sigue siendo bastante caro para su economía por lo que vimos muchos camiones que transportaban personas en sus cajas, algunos preparados con asientos y en otros iban parados.
Las unidades de bus eran modernas (la de Astro también) y bastante confortables, aunque había que preveer lo que comeríamos ya que solo hacía breves paradas para carga y descarga de pasajeros. Cuando volvimos a La Habana desde Santiago viajamos de noche y fue parando en todas las ciudades, lo cual estuvo bueno para poder estirar las piernas y recuperar un poco la temperatura corporal ya que el aire acondicionado calaba los huesos brrrrrrr. El problema era que la humedad hacía empañar los vidrios del lado interior del transporte dificultando la visibilidad del chofer y lo paliaba apenas poniendo a full el aire acondicionado.
El estado de las rutas es normal (ni muy muy, ni tan tan) aunque la señalización escasa, manejaban con cuidado pues suele haber bastante tránsito de campesinos, en bicicletas y en carros tirados a caballos. En las terminales suelen haber personas ofreciendote transporte interurbano y quizá sea una opción interesante y más barata sin son por ejemplo cuatro personas.
En busca del guarapo, el maná cubano
Lo conocimos en Santa Clara de la mano de Zoila, sobrina de Anita. Consiste en el jugo de la caña de azúcar que es extraído al pasarla por una prensa y cae en un balde con hielo, luego lo sirven en vasos de vidrios super fresquitos, EXCELENTE. Despúes lo buscamos en cada
ciudad que ibamos y solo en Viñales no lo consumimos pues lo vendían en la Cueva del Indio y estaba a valor CUC. En los lugares donde iba la gente salía 1 peso cubano. Muy simpática eran la publicidades de las guaraperas, en una de ellas exibían un cartelito presentándola como la Viagra natural, en otra estaban todas las propiedades alimenticias que te brindaba una porción. No es posible envasarlo pues se oxida rápidamente y pierde propiedades. Los últimos días en La Habana, cuando ya nos habíamos dado por vencido, encontramos una guarapera en una de las calles internas de Centro Habana, aleluya! Jejeje. Las incursiones pedestres daban sus frutos, el último día tomamos doble ración para despedirnos. Altamente recomendable.
Café TV, una maravilla
En el corazón del edificio FOCSA, en el Vedado, gracias al buen consejo de Anita conseguimos un lugar para cenar muy bien y barato, por 3,50 CUC cenabamos un plato enorme más bebida y postre, una ganga. El plato se denominaba table y era una especie de menú armado, elegías el tipo de carne (pollo, cerdo y a veces había pescado), acompañado con arroz (la mayoría de las veces moros y cristianos), un poquito de ensalada y un poco de vianda frita o en puré (túberculos, es decir yuca, malanga, boniato, o sea amigos de la papa y la batata). A parte la atención era excelente, el servicio gastronómico muy bueno. Eso si, había que ir temprano, pues de diez de la noche a 4 am había karaoke y videos en pantallla gigante. El lugar era concurrido generalmente por cubanos, muy bien arreglados. Nos quedó la duda de donde sacaban el dinero pues esa especie de show salia 10 CUC a consumir (quizá tenían algún precio diferencial para ellos).
Otro lugar que quedaba por ahí y comimos muy bien era La Roca, con precios y servicio muy similares a Café TV. Decían que se hacían competencia mutuamente, al menos quedaban a 4 cuadras uno del otro.
A ver que hay en la tele...
En casa de Berta (una de las que paramos en el Vedado) tuvimos TV. Los canales son estatales, dos son educativos y habrá un par más. Qué era lo que estaban pasando...Nano!!! con Gustavo Bermudez y Araceli González (recuerdan que se filmó en Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú), que risa jajaja, le preguntaron a Silvana si la tira era nueva, y al decirle que aquí lo habían pasado hace más de un decáda le decían en risueña protesta “acá nos lo pasan como estreno”. También estaba al aire por esos días Mi Familia es un dibujo, con Germán kraus y Dibu (el dibujito). A Francella también lo recuerdan con mucho cariño, también a Libertad Lamarque y a la Chiqui Legrand.
Pude abservar un poquito de beisbol en la pantalla...aunque me quedo con los relatores de Argentina jejeje aunque habría que ver como se las arregla Víctor Hugo Morales relatando un evento de esas características.
Frutas y verduras
Gracias a que conseguimos pesos cubanos pudimos meternos en los mercados, lugares hermosos en colorido y bullicio. Los 3 huracanes del año anterior había complicado el asunto, los plátanos tan característicos en la isla solo los pudimos conseguir en Santiago de Cuba pues habían sido barridas las plantaciones (plátanos pequeños pero de un sabor insuperable), había naranjas, fruta bomba (o mamey o papaya), guayaba, piñas y para de contar. En el rubro verduril, tomate, col (repollo) y pepinos a la orden del día, a veces lechuga y no mucho más. Vendían también especias, pimientos, ajíes, ajo, cebolla, frijoles y las diferentes variedades de tubérculos. En algunos mercados pudimos disfrutar de jugos naturales a precios muy bajos, el que menos nos gusto es el de tamarindo pero los demás estuvieron bárbaro. Ah también pudimos comer un pedazo de sandía, que si no entendí mal le llaman melón por esos lares (gracias a Anita que nos lo consiguió).
Transporte
A parte de haber tomado taxis (casi todos son Ladas) abundan los bicitaxis (algunos hasta con equipos de música) y los simpáticos cocotaxis. Tomamos un par de guaguas (micros urbanos laaaargos con fuelle en el medio) a un precio súper barato, entre 20 y 40 centavos de peso cubano, aunque casi siempre atestadas de gente. Hay otra modalidad y son los taxis compartidos, lo paras y le preguntas para que lado va, si coincide con el tuyo te subís aunque no se cuánto salía pues no lo tomamos.
Vimos también gran cantidad de sidecars impecables.
En Holguín, una localidad al oriente, vimos una nueva variante de bicitaxis mientras esperabamos que el Vía Azul prosiguiera camino, era una especie de sidecar, era la bici con un ensamble al costado (parecía una sillas de ruedas un poco más grande, daba impresión).
En Santiago de Cuba también está la modalidad de las motos, lo parás y le decís donde vas, te pone el casco y allá vamos. Brrrrrrr.
No todos los autos son antiguos
Es lo que uno piensa o capta antes de viajar para allá, pero vimos marcas como Peugeot, Mercedes, Audi, AlfaRomeo...si bien no son muchos, los hay, generalmente para uso del turismo, también hay una grannnnnnnn cantidad de Ladas (similares al Fiat 128) producto de su alianza en décadas anteriores con la ex-URSS. Y los autos viejitos existen y muchos de ellos en perfecto estado de conservación, y se las han rebuscado bastante bien para mantenerlos andando y conseguir los respuestos (siguen con bloqueo) . Al que le gustan los fierros oxidados y vetustos aquí se le caerían la babas. ¡Qué máquinas señores!
El potrero
Al ser el béisbol el deporte nacional y popular, el picadito barrial tomaba otro cariz. Fue un deleite ver la improvisación en las apenas transitadas callecitas del corazón de Centro Habana. Un palo de escoba encarnaba el papel principal de un potente bate esperando el lanzamiento de la bola (una tapita de gaseosa)…y le pegaban!!!! Eso es puntería che. Un cartón plegado sustituía algunas veces al guante de cuero para atrapar la pelota.
Inevitable fue remontarme a mi época de pibe cuando armábamos la pelota de trapo con medias y jugábamos con mis primos…niñez dorada.
Del otro lado de la bahía
Por medio de un túnel se puede acceder al otro lado de la bahía de La Habana y con ello ahorrarse mucho
tiempo. La primera intención fue pasar caminando pero no se puede así es que preguntamos y pasamos al otro lado en guagua. La primera vez fuimos al que fue el destacamento del Che al triunfo de la Revolución: La Cabaña, hoy devenido en museo. Allí también hay un Cristo vigilando la entrada y salida de embarcaciones. Esta zona, al ser más alta domina toda la vista de la ciudad (antaño fue un sitio estratégico desde los comienzos de la colonia). La vista desde aquí es muy linda, observando el ritmo del puerto y la ciudad, sintiendo sus ruidos...me encantó este mirador tranquilo.
Otra de las veces que pasamos por el túnel fue para visitar El Morro, una magnífica fortaleza que se remonta a siglos anteriores. Una formidable construcción que defendía la entrada a la ciudad para impedir cualquier desembarco. Unos gruesos cañones de hierro oxidado aún esperan apuntando que aparezca algún casual barco fantasma perdido en el tiempo.
Y la música?
Siempre la melodía es disparador de sensaciones y cada viaje tiene su sello, pero a nosotros curiosamente no nos remonta ningún son cubano o alguna trova ni la salsa sino el Grupo Aventura, portorriqueños. Vimos sus videos clip cuando viajamos en el micro y el pegadizo ritmo daba marco a las risueñas letras que como bien lo indica el nombre del grupo son en su mayor parte de aventuras amorosas.
Fue simpático escuchar también a unos músicos en el boulevar en Santiago de Cuba donde la estrella era un viejo órgano cuyo ejecutor iba cambiando la partitura troquelada en un cartón mientras le daba a la manivela para arrancarle las notas.
La plaza de la Revolución
En La Habana es donde está el monumento y mausoleo a José Martí, el apóstol de la Patria, una gran torre que convierte al lugar en el punto más elevado de la capital, en frente está la clásica imagen del Che sobre el edificio donde ejerció uno de los ministerios.
Este lugar ha sido lugar donde se han reunido multitudinariamente el pueblo a escuchar a Fidel, hay varias fotos donde se ven personas subidas hasta en los postes de alumbrado…impresionante.
Anita
En los días que estuvimos en La Habana siempre ibamos a charlar con Anita, trabajaba en la producción de programas de TV y también lo había hecho en teatro, prácticamente no salía pues estaba al cuidado de su madre Natalia que a pesar de sus 95 años ninguna arruga surcaba su rostro, su vitalidad era impresionante aunque una enfermedad afectaba su lucidez mental. A través de Anita pudimos saber un poco más de la realidad en la que vivían.
Gracias a ella Silvana pudo contactar a Mónica Gunffanti, argentina radicada en Cuba y que había sido amiga y compañera de sus padres cuando participaban del cuerpo de baile del Teatro Argentino de La Plata hace más de 40 años. Verdaderamente ell mundo es un pañuelo.
Continuará...