Haciendo la plancha en Carhué, Bs. As.

(15-17 de agosto de 2010)

HACIENDO LA PLANCHA

Íbamos por la segunda parte de la zaga viaje familiar (el 1° había sido Cataratas del Iguazú) y de paso estrenar el autito que se había comprado mamá Lidia.
El día estaba frío y nublado cuando partimos de Bolívar por la ruta 65 hacia el oeste de la provincia de Bs. As. El destino era Carhué, pequeña ciudad cerca del límite con La Pampa (la capital, Santa Rosa esta a unos 200 km.).

Una linda cabañita del camping Levalle nos brindó comodidad en esas dos noches, pero el lugar tenía otro ingrediente: la pileta termal, recientemente habilitada. El agua traída del lago Epecuén es atemperada hasta cerca de los 40 °C. Antes de sumergirse hay que seguir ciertas reglas: tomarse la presión, no más de 40 minutos en el agua, hidratarse bastante en las pausas entre baño y baño (unos 20 minutos). Hermosa sensación relajarse en el agua altamente salina, que hacía arder un poco los ojos, sin ningún esfuerzo para flotar…una lenta y larga inspiración elevaba mi línea de flotación dejando mi cara al descubierto…otra lenta y larga expiración llevaba el agua a rozarme el mentón …que lindo.
La historia de Carhué y su fundación se remonta al establecimiento de la frontera con el indio en las campañas de la Conquista del Desierto. El teniente coronel Levalle propició la creación de una sucesión de fortines para hacerse fuerte ante los embates de los indios, que antaño disponían del lugar para el pastoreo del ganado.
EPECUENPero la zona tiene una historia de dolor… a solo 12 km. está emplazada la que fue antaño una villa turística por excelencia: Epecuén, frente al lago de igual nombre. El mismo es endorreico (sin salida al mar) y es el último de un sistema de lagunas llamadas Las Encadenadas, o sea van desaguando una a una hasta llegar al Epecuén.
A principios del s. XX se mandó a realizar un estudio  de las propiedades del agua del lago, catalogándolas como excelentes, con un nivel de salinidad (por ese entonces) comparable al mar Muerto. El barro también es excelente para diferentes tratamientos. A partir de allí la villa fue creciendo enormemente llegando a contar con cerca de 10000 plazas hoteleras (contra las 600 con las que cuenta Carhué hoy en día). Tres ramales de tren llegaban a la zona, dándole un gran impulso: en 1899 llega el ferrocarril Sud; en 1903 el Oeste con parada en Carhué y en Epecuén a 2 Km. del Lago; y en 1911 Midland, desde Estación de Puente Alsina hasta Carhué.
¿Pero qué fue lo que pasó? Según dicen hay ciclos de sequías y lluvias de cerca de 50 años. Ciclos. Un canal construido llevaba agua al lago Epecuén.
Estamos ahora en el año 1985, la provincia de Bs. As. está llena de agua, varias ciudades amenazadas por la inundación (recuerdo Bolívar en esa época, siendo muy niño, gran parte del pueblo desplazándose hasta la zona de Vallimanca para ver volar con la dinamita la ruta 226 y evitar la inundación de la ciudad), el canal sigue llevando agua al lago, un terraplén protege a la Villa Epecuén, hasta que colapsa. En un par de semanas 2 metros de agua cubrían la villa. El tren fue importante en la evacuación inmediata de la gente. La estadística no arrojó ningún muerto pero muchos murieron en ese mismo instante que se marchaban mientras la humedad de su llanto se confundía con el agua que avanzaba lenta e implacablemente. Muchos años de sacrificios que la naturaleza comenzaba a sepultar.VIEJO AUTO Muchos sostienen que se podría haber evitado dicho desastre con un reclamo masivo pero que no se hizo nada para evitar el impacto negativo en el turismo, otros que la obras hidraúlicas no fueron las mejores, todo esto comentado en un interesante documental que vimos en la Casa de la Cultura el último día.
EPECUEN“…acentuando mi desolado aspecto de casa bombardeada, de casa en la cual se ha combatido cruelmente, ni siquiera entonces pude reposar porque me lo impedían mis heridas recién abiertas.” (La casa, M. Mujica Lainez). Un largo boulevard de añosos eucaliptos nos deposita en Epecuén y sin haber estado nunca en bombardeo alguno ahora caminábamos  por este lugar desolado, en ruinas, carcomido por la inundación y el salitre, intentando armar un rompecabezas de lo que fue. Parte de la villa permanece con agua aunque esta ha retrocedido un poco (su pico máximo fue en el ´93 con 10 metros de agua). Unos pocos flamencos rosados se paseaban por una calle anegada contrastando con los tonos cenicientos de los escombros. Los árboles muertos que aún se mantenían en pie se mostraban tétricos. Somos nosotros 5 los únicos que andamos recorriendo el sitio y nuestras voces se transforman en murmullo. FLAMENCOS
FLAMENCOSRecuerdo historias de este lugar: ataúdes flotando (el cementerio de Carhúe quedó también cubierto por las aguas), la torre de la iglesia emergiendo del agua (la cruz fue reflotada en una operación realizada por el cuerpo de bomberos y llevada a la iglesia de Carhúe).
Un viejo auto yace semi enterrado y oxidado:- quizás era un Oldsmobile, dice papá Guillermo (¿década del 20?).
Terminamos el paseo recorriendo la vieja estación de trenes, a donde unas cuantas décadas atrás llegaban cientos y cientos de turistas a disfrutar las propiedades del agua del lago.
El último día estuvimos de city tour. La ciudad esta bien cuidada y es bonita pero nos llamó la atención ver muy poca gente por la calle, completaba el cuadro un viento que te volaba. En verano debe estar más concurrida pues se tranforma en un lindo balneario con recital de alto nivel. La pintoresca plaza central alberga un inmenso y grueso eucalipto de la época fundacional, allá por 1876. El palacio municipal tiene una torre Art-decó (igual que el matadero de la ex ART DECOVilla Epecúen). El museo regional está muy bien puesto, consta de tres salas: objetos de la vida de los primeros pobladores, la parte de la Campaña del Desierto y la vida de los fortines y LEVALLEla tercer sala con la vida de los pueblos originarios y algunos objetos arqueológicos. Muy bien puesto y encima de entrada libre y gratuita (tiene una linda página con las salas con vistas a 360° http://www.museocarhue.gov.ar/).
Ya retornando paramos en Pirovano, un pueblito del partido de Bolívar, donde nació mamá Lidia, pasamos por su antigua casa que estaba tal cual cuando era niña y mientras nos contaba algunas anécdotas puchereaba jejeje.
Volvimos contentísimos por haber compartido este viaje juntos, más allá del destino elegido la consigna era pasar un lindo momento como familia. Lo logramos. Por eso…muchas gracias.  
 

FAMILIA UNITA

 

 

 

 

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