Cala y Chal, al sur del sur (casi casi)

(enero de 2011)

 

El Calafate

comodoro rivadaviaTras una amansadera de 40 y pico de horas en micro llegamos al Calafate, con las cachas coloradas gracias al asiento je!, pero tranquilos mis amiguitos...no fue en continuado, bien vinieron los transbordos para tomar aire y estirar las piernas. Coche cama hasta Comodoro Rivadavia y unas horas de espera que nos permitió llegarnos hasta la costanera viendo el sol irse a una hora inusitada para nuestras latitudes, eran cerca de la 21:30. Charlando brevemente nos comentaban las desigualdades entre los sueldos respecto a los que trabajan en la industria petrolera que ganan muy bien, y el resto que? Habría que ver como se sobrevive.

Un par de personajes se nos acercaron mientras estuvimos esperando el micro, comiendo afuera de la terminal un sandwich se nos acerca un señor y mirando nuestra grandes mochis nos pregunta si eramos artesanos, uruguayo él, nos contó un poco de su vida (le gustaba la noche) y al irse nos deseo buen camino, venía a buscar una encomienda que le mandaba su ex-mujer, que viviá en Capitán Sarmiento y lo había hechado:-algo me quiere todavía, deslizó. Otro personaje que se nos acercó era Rubén Darío, un poco sucio, un poco borracho, era de Mar del Plata y vivía en la terminal ahora, ayudado por la caridad de los choferes de larga distancia que le daban algo para comer. Insistió en llevarle la mochila a Sil cuando llegó el micro. Y nos dejo pensando, su gesto noble, su sonrisa y respeto, que cosas lo ha llevado a querer vivir así...hay cada historia en este mundo.

CALAFATELuego proseguimos en semi-cama hasta Río Gallegos, un poco de espera y ahora sí al Calafate. En la terminal de Río Gallegos había mucha gente y ahí nos enteramos del bloqueo en la frontera por un reclamo de los chilenos ante un fuerte aumento en el gas en la parte sur del país vecino. A mitad de camino nos agarró un aguacero y justo una gotera caía  en el asiento de Sil, terminamos tomando mate con el chofer, que viajaba solo, hasta el puesto de la policía caminera en la entrada a la ciudad. Estuvo bueno porque  nos permitió ver el camino desde la butaca preferencial, compartiendo una amena charla.
Fiel a nuestra filosofía caminante nos fuimos a pata hasta el hostel MarcoPolo Inn, un lugar bien lindo, sobre la loma, cerca del viejo aeropuerto y con vista al lago Argentino. La ciudad es tranquila y pequeña, se ven nuevos hospedajes bastante diseminados por la bahía Redonda; crucial en su crecimiento bastante explosivo fue la habilitación del nuevo aeropuerto internacional (hoy en día en ampliación). El estar emplazada frente al lago Argentino le da un marco bellísimo (el lago es el 3º más grande de Latinoamérica luego del Titicaca y el Buenos Aires), es precioso, de un color cercano a la gama del turquesa. Enfrente a la ciudad se ve la misteriosa isla Solitaria.

El nombre calafate proviene de un pequeñito fruto, semilloso y agridulce y probablemente usado antiguamente para calafatear (impermeabilizar) embarcaciones, ahora  para hacer dulces y licores jejeje. Hay una leyenda del nacimiento del fruto proveniente de la tradición tehuelche, muy bonita, quien quiera que se la cuente me avisa.
Al día siguiente nos dirigimos a la joyita de la zona, el glaciar Perito Moreno dentro del parque nacional Los Glaciares. Qué decir de estas masas de hielo y nieve comprimidas, antiquísimas, “estáticas” pero con vida propia, con sus infinitas formas y fulgores azulados, siempre diferentes, siempre imponentes, nunca uno podría dejar de sentirse avasallado por su fuerza…(algo similar debe sentir quien ve el mar por primera vez o las cataratas). El paisaje cambia bastante desde la ciudad al  parque nacional distante a unos 80 km: de estepa patagónica con una precipitación anual de 300 mm a bosque andino patagónico con 1200 mm GLACIAR MORENOanuales. A poco de entrar al parque uno va comenzando a transitar un camino de curvas y contracurvas hasta la curva de los Suspiros, donde aparece el Perito Moreno, un leve instante de respiración contenida para exhalar en un guauuuuu!!! Espectacular!!!
Las pasarelas son bastante nuevas, y permiten contemplar y extasiarse con el glaciar. El clima es muy inestable, mientras estuvimos ahí pasamos de una fría llovizna, a ráfagas de viento, un poquito de sol, llovizna nuevamente. Pudimos ver unos pequeños desprendimientos de la mole con un estruendo importante, no quiero imaginar cuando ocurre el desprendimiento mayor, debe ser estremecedor. Esto ocurre porque el glaciar va avanzando hasta tocar la península formando un dique natural para el desagüe del brazo Rico del lago, luego, la presión del agua va horadando la masa hasta formar un puente natural que termina colapsando.

GLACIARESCompletamos el aprendizaje al día siguiente con un raid por el lago en catamarán desde el puerto Punta Bandera. Nuestra embarcación, el Quo Vadis (donde vas?) había sido construido en Astilleros del Tigre y había venido navegando hasta Puerto Santa Cruz para luego en carretones ser llevado hasta el destino final. La navegación va hasta donde lo permite la barrera de témpanos flotantes que se desprenden del Upsala, uno de los glaciares de mayor porte del parque, ver esos pequeños iceberg, con sus formas, su color azulado, hermoso... hasta ese momento el sol nos ayudaba con sus rayos, luego se puso ventoso y nublado. Nos dirigimos luego al Spegazzini para contemplarlo a escasos metros, mudos ante esas heladas paredes y luego continuamos hasta la cara norte del Perito Moreno. Un dato interesante: Francisco P Moreno no llego a conocer el glaciar que hoy lleva su nombre, si no recuerdo mal llego hasta 20 km antes. Por esos días iba a estar la fiesta por el aniversario del bautismo del lago, lástima que nos tuvimos que volver antes.


Vamos pa’lastancia


Varios días pasamos en la estancia Nibepo Aike, a 60 km del Calafate, en calidad de colados pues allá trabaja mi hermana Virginia. El lugar es una típica estancia patagónica, ubicada dentro del parque nacional, frente al brazo sur del lago Argentino y a unos km del lago Roca. A comienzos de siglo, para hacer soberanía antes las pretensiones chilenas sobre la zona, otorgaron tierras a diferentes personas. Santiago Peso de raíces croatas llego hasta ahí y Adolfo, su nieto, lleva hoy adelante las riendas del lugar. Fuertemente regulado por PN la estancia tiene ovejas pero solo unas 200 cabezas para fines turísticos, también tiene ganado vacuno y varios caballos. Hay un porque, y es por la forma que come la oveja ya que con su lengua envuelve la pastura arrancándola de raíz a diferencia de las vacas y caballos que la cortan, lo primero lleva a que tarde mucho tiempo en regenerarse la vegetación, a parte que se necesita más hectárea a razón de cabeza ovejuna. Hoy en día las estancias patagónicas están migrando a variedades que produzcan carne en vez de lana dado el bajo precio de ella, quizás ante el avance de las fibras sintéticas.
La estancia se dedica también al turismo rural, con hostería y excursiones varias.

ESTANCIANuestra estadía la mechamos con caminatas por la zona y ayundando un poco a mi hermana en el quincho, ya que ofrecen a los turistas que se llegan hasta allí, luego de una caminata o cabalgata, cordero patagónico al asador con panqueques de dulce de leche como postre. Fue divertido sacar a relucir mis épocas de mozo y Sil atrás, dándole duro en la cocina, hasta panqueques y budines aprendimos a hacer!!!

El día que llegamos de iba Santi, el guía, un tipo muy copado. A la noche le hacían la despedida y le dijimos:-si querés te damos una mano con algo. En definitiva terminamos amasando pizza para 25 personas. Y esa noche hubo fiesta. La mayoría de los gauchos son correntinos, de Curuzú Cuatía y ahí estábamos en la casita donde viven unos cuántos de ellos compartiendo la despedida y luego pachanga (chamamé y cumbia) hasta que se cortó la luz (se abastecen con un grupo electrógeno diesel y una pequeña turbina hidroeléctrica que mueven con un chorrillo, arroyito digamos), asíque hay luz a determinadas horas del día.
ARRIANDO OVEJASPudimos disfrutar de cabalgatas frente al lago, arreando las ovejas al corral por la tarde, hermoso!!!! Luego ver la esquila manual y aprender un poco de la tarea que aquí es meramente demostrativa, el Moncho sienta a la oveja y con la tijeras de tusar va sacando la lana en una pieza, luego se prensa y se manda a lavar en un fardo. Un día madrugamos para ordeñar las vaquitas jejeje. Atar la vaca al palenque, manearle las patas traseras, meter el ternero al corral para que tome un poco de leche y luego a ordeñar se ha dicho.
No todo es dulce paseo, había que empezar a prepararse para las jornadas de puro trekking, fue así que el Moncho nos acerco hasta el comienzo del ascenso al Cerro de los Cristales donde el cartel anunciaba un ascenso de unas 4 hs ida, cerca del camping del Lago Roca (hermosas instalaciones del camping, se puede llegar en bus a través de la empresa Caltur). A poco de comenzar a subir el sendero apareció la hermosa postal del lago Argentino unido a través de la Angostura con el lago Roca y más allá el glaciar Perito Moreno en su cara sur. Es muy notoria la diferencia de ambos lagos con sus distintas coloraciones, esto debido a sus diferentes afluentes, el lago Argentino se nutre de agua de los glaciares que le da una consistencia lechosa por los sedimentos en suspensión, lo que dificulta la penetración de la luz solar provocando que la variedad de peces sea muy escasa y de muy pequeño porte al no tener abundancia de alimentos, ahora el pequeñito VISTA DESDE CRISTALESlago Roca recibe aguas de los arroyitos y es un sitio de pesca por excelencia (con permiso correspondiente). El sendero era exigente y bastante empinado, las piernas sentían el trabajo y se sumaba que se estaba poniendo fresco por el viento reinante. El último tramo para coronar el pico era para hacerlo despacio, mucha pendiente, piedras partidas y tierra floja. Arriba si que había viento, una pirca de piedras lograba hacer más tolerable el momento, aprovechamos a comer la vianda, unas fotos y a bajar se a dicho, con especial cuidado en estos metros más chupados. Cuando llegamos a la base, dormimos una siestita a pleno sol, una de las pocas veces que estuvimos en remera. Volvimos caminando a la estancia, unos cuantos km nos separaban.
Otro día tomamos prestadas unas bicis y nos fuimos hasta el puesto llamado La Laguna, en unos de los confines de la estancia, un camino de 4x4 alucinante. El día estaba muy lindo. Los duros asientos no permitieron que llegáramos a destino, a poco pasar el río Cachorro con la bici al hombro y viendo que el puesto de la estancia no aparecía decidimos almorzar y pegar la vuelta al tiempo que el clima se desmejoraba rápidamente poniéndose ventoso y con el cielo negro. Agotados y húmedos llegamos a “nuestro” ranchito para dormir una siestita.
NIBEPO AIKENuestra última noche la despedimos a full, era el cumpleaños del Tío, el capataz. Así que ahí estábamos donde fue la despedida de Santiago (sería el SUM del personal jejeje), degustando un ríquisimo cordero arrollado (mano maestra de Richy el parrillero) y pollo al disco, vino y torta y luego chamamé jejeje. Que más podíamos pedir, agradecidos con todos. 
Nos volvimos con Salem, nacido en Bosnia, en el transfer que usa la estancia para el transporte de turistas. Pasamos por la puerta de la estancia Anita, donde ocurrieron los trágicos sucesos mostrados en el film "La Patagonia Rebelde" basada en el libro de Osvaldo Bayer con actores de la talla de Federico Lupiz, Brandoni, Alterio.

Un nuevo destino nos esperaba: El Chaltén.


El Chaltén


Por medio de una muy buena promo de la empresa Caltur sacamos ida y vuelta Calafate-Chaltén y una noche en el hostel Pioneros del Valle (esa noche salía más barata que un camping).
El impacto del pequeño pueblito al llegar es verdaderamente lindo, enmarcado entre los ríos Fitz Roy y el de las Vueltas, con sus elevaciones montañosas, muy hermoso. Nos llamó la atención una gran cantidad de casas rodantes decoradas, quizá la forma de asentarse en el pueblito es comprar el terreno y usar la casita rodante hasta poder empezar a construir. Deben ser duros los inviernos aquí.

CHALTENEs un sitio para montañismo y escalada por excelencia, el cerro Torre y el Fitz Roy de una dificultad alta atrae visitantes de todas partes del mundo y efectivamente se veía mientras caminábamos por el pueblo.
Al día siguiente inauguramos la etapa artística, armando nuestra flamante carpa que bautizamos choike-huasi. No caminamos demasiado, pegado al hostel estaba el camping El Relincho. Por la noche un caballito nos avisaba el por que del nombre del camping.
Ese día había arrancado nublado con ganas de llover asíque nos fuimos hasta el Chorrillo del Salto a unos 4 km, la pequeña cascadita es hermosa y luego corre cantarina transformada en arroyuelo para alimentar el río Las Vueltas. Ya por la tarde mejoró el clima y el sol se dejo ver, aprovechamos a hacer los miradores cercanos, el de las águilas y el de los cóndores, uno con vista al inmenso lago Viedma y  el otro hacia el pueblo.
Cuando armamos la carpa nos recomendaron que orientáramos la puerta hacia el SE y luego comprendimos porque, el viento es intenso y las ráfagas te hacen trastabillar si te agarran medio flojito.
Al día siguiente emprendimos el primer trekking largo: la loma del Pliegue Tumbado, un hermoso sendero poco transitado y que sale desde la seccional del guardaparques, 4 hs ida. Llegamos a un balcón natural donde se veía el Fitz Roy y el cerro Torre, el segundo completamente cubierto por nubes, majestuosa era la vista del lago y glaciar Torre, aunque las intensas ráfagas de viento poco nos dejo disfrutar de la vista. Rato antes habíamos comido la vianda a la protección de una gran roca. Se observaba al costado nuestro un senderito en la roca pelada, ya que no había prácticamente vegetación donde transitábamos, pero se veía muy empinado y duro aunque un par de personas lo transitaban, nos miramos y dijimos:-llegamos hasta acá, un esfuercito más. Y bien lo valió, una mirada 360º desde ese sitio sublime, con el cerro Solo enfrente, un cerro Torre ausente entre las nubes y el gigante Fitz Roy comenzando a mostrarnos un poco su cara. Había que volver, con mucho cuidado bajamos la parte más empinada, con un poco de mezcla de vértigo y adrenalina pensando: “como hice para subir hasta acá y lo más importante, ¡cómo hago para bajar!” El regreso se hizo largo.
LOMA DEL PLIEGUE TUMBADOEl día siguiente estuvo bastante feo, lluvias intermitentes y el viento con sus ráfagas nos confino adentro de la carpita, que se banco todo el trajín de maravillas. Era sábado y nos vino bien para descansar. Pudimos acercarnos hasta la seccional de guardaparques en un impass climático para ver un corto de una expedición de la década del 70 arrancando por el río Eléctrico, transitando el campo glaciario y terminando en el glaciar Viedma . La sala de interpretación de la seccional esta muy bien puesta, con abundante info educativa. La especie que se conserva en el parque, aparte de los glaciares es el huemul, pequeño venado americano, que al ser de carácter manso, era fácilmente cazado. Poco a poco va recuperándose la población, en franca desventaja con el ciervo colorado, especie introducida y más resistente.

Después de averiguar que el clima (muyyyyyy inestable) estaría mejorando nos aventuramos a un trekking de 2 noches en la montaña, armamos las Mochis con lo estrictamente necesario para esas jornadas: la choique-huasi, bolsas de dormir que transformábamos en 2 plazas uniéndolas, aislantes y provisiones justas. Todo era estudiado pues cualquier cosa representa peso para nuestras espaldas. Luego de desayunar arrancamos para el sendero del Fitz Roy con nuestros bastones de trekking (unos palos que encontramos). La subida del comienzo del sendero nos hacia resoplar, yo pensaba en la mula que cocea tratando de librarse del yugo de la carga, pero el camino era entretenido, estaba soleado y cada tanto éramos bendecidos por una lloviznita. Fue hermoso cruzarnos con unos pájaros carpinteros y escuchar el toc-toc en el árbol (imposible fue no remitirme a los dibus del pájaro Loco jorojojeije jorojojeije jejejeje). Descansamos un poco a la vera de la hermosa laguna Capri y luego seguimos la caminata, cada vez que me sacaba la mochila y al liberarme del peso, tenía la sensación de estarcaminando en el espacio (como si lo hubiera hecho alguna vez jejeje). Antes de llegar a nuestro sitio de acampe la vista de un glaciar colgante de los cerros era magnífica, era el glaciar Piedras Blancas. Nuestro destino era acampar en el camping libre de Poicenot pero por un error de señalización acampamos unos 200 mts antes; nos resultaba raro que no hubiera nadie acampando. Luego de armar la carpa y ya almorzados emprendimos el ascenso hasta la laguna de los Tres, bien dura resultó, con enormes piedras, algunas resbalosas por unos hilos de agua que se colaban entre ellas. Pero generalmente el esfuerzo es directamente proporcional a la maravilla a observar. Qué cuadro señores!!! Esa hermosa laguna rindiendo tributo (igual que nosotros) a los pies del imponderable Fitz Roy. Uno podría estar horas en estática contemplación…salvo que haya viento, como en este caso jejeje. Nos llegamos hasta el margen de la laguna para tomar unas fotos y pegar la vuelta. La bajada fue lenta y cuando ya llegábamos a la carpa se largo la molesta lloviznita. El momento de la cena fue crítico, una falla en el calentador (está prohibido hacer fuego en este parque nacional) y la ausencia de delibery gastronómico cercano hacía peligrar nuestra excursión, con un poco de ingenio pudimos lograr que funcionara.

FITZ ROYLos camping libre son lugares de acampe pero sin nada, sin mesas, ni baños, ni luz, solo el río al costado para proveer agua potable, había sí una letrina, pero mejor la naturaleza, tomando el recaudo de alejarse unos 60 mts del río para no contaminarlo. Este sendero es uno de los más transitados, a cada paso uno va saludando con un hola! Tempranito estábamos durmiendo, con el fuerte sonido del viento en las copas de los árboles y yo para mis adentros rogando que ningún puma quisiera venir a dormir con nosotros, salvo que fuera en Puma Rodríguez (hay Diosito Santo, bájamela del cielo…).
El lunes amaneció espléndido y con pocas nubes, el majestuoso Fitz Roy estaba ahí para darnos los buenos días. Levantamos el circo para dirigirnos hasta la base campamento De Agostini, en el lago Torre y lo hicimos caminando por un lindo sendero bordeando las lagunas Madre e Hija. El primer tramo no podía dejar de darme vuelta y contemplar al Fitz, me magnetizó. Llegamos cansados hasta el lugar de acampe, que es muy lindo, a la vera del río glaciario Fitz Roy, cuyo nacimiento esta en la laguna Torre, y a su vez ésta recibe como principal afluente el glaciar Torre.

El río fue nuestra cortina de música, bastante ensordecedor, por la noche intentamos ponerle el MUTE pero el control no funciono, igual nos dormimos rápido. Ese día caminamos por el borde de la alucinante laguna Torre, el cerro Torre seguía tapado por las nubes, es más, no lo conocimos. El viento seguía siendo intenso. Luego de las caminatas, y si bien no había duchas, era bienviendio el método de la toallita húmeda, un poco de jabón y la piel quedaba bastante aceptable (eso de estar todo pegoteado en la bolsa de dormir es medio incómodo).
Volvimos al día siguiente a la civilización luego de 2 noches en la montaña, muy contentos. Los senderos están por suerte limpios y bien señalizados. Esa noche nos regalamos un cena en el restaurant Aonikenk: guiso de cordero para mí y mila de pollo napolitana para Sil, exquisito!!! Eran las 9 y estábamos terminando de cenar.
CHALTENAl día siguiente volvimos para El Calafate, paramos en un hostel barato, Huemul, copado por israelíes. Tarde de compras y una cerve en un hermoso lugar, una especie de café literario, "Borges y Alvarez", con frases escritas en pizarras por doquier y libros al alcance de la mano, muy cálido.
Antes de volvernos visitamos la laguna y reserva Nimez, pero por afuerita nomás. Hermosos flamencos rosados (despliegan un increíble color cuando levantan vuelo), cauquenes y cisnes cuello negro disfrutaban plácidamente del agua.
El regreso fue rápido y sin sobresaltos, aeropuerto del Calafate, Aeroparque, taxi a Retiro y bus a Mardel…ah, me olvidaba…cuando pasábamos a la sala de pre-embarque en Calafate me había quedado sin querer un objeto contundente en la mochila de mano, el cuchillo de monte, el policía me dice:-señor, no puede viajar con un cuchillo a bordo. Jejeje quedé re terrorista, por suerte pude despacharlo con el equipaje.
Verdaderamente fue un viaje muy hermoso, con Sil de compañera compartiendo todo.
Que más que decir: Gracias!!! Y deseo que todos podamos recorrer nuestra preciosa Argentina, tan rica, tan vasta…Salud querida tierra nuestra!!!!

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