Como me Río...de Janeiro

(verano 2010)

Brasil me recibía con un buen gesto. Un vuelo barato de Tam con escala en Asunción del Paraguay me había depositado en San Pablo. Silvana y Robin (mi cuñado) ya hacía una semana que estaban en Río y me habían dado las instrucciones  precisas para llegar desde el aeropuerto  de Guarulhos (San Pablo)  hasta la rodoviaria Novo Río: bus hasta la estación de metro llamada Tatuapé y luego vía metro, hasta la rodoviaria Tieté, una de las más grandes de Sudamérica (la rodoviaria es la terminal de micros).
Preguntando con mi escaso (tirando a nulo) portugués llegué hasta la cola del bus a la salida del aeropuerto y allí confirmé el destino con un chico que estaba en la cola. A gran velocidad y con el micro lleno de gente partimos. Luego de 45 minutos volví a preguntarle el destino al mismo chico (para no pasarme de largo) y me dijo que el me indicaba. No solo me pagó el metro sino que desviándose de su camino me acompaño a la rodoviaria hasta la mismísima ventanilla a averigüar y sacar el pasaje a Río. Un grande. RIO DE JANEIRO

Michael me contó que había estado en Argentina en la marcha mundial por la paz que se realizó en Punta de Vacas, Mendoza, cerca del Puente del Inca. La agradecí la buena onda y nos despedimos con un abrazo.
Tras un poco de espera partí para Río, distante a unos 400 km. la tarde se presentaba tormentosa y varios chaparrones torrenciales nos fueron alcanzando en el camino, esto sumando a un atasco de tránsito en las afueras de Río demoraron mi llegada en 2 horas donde me estaba esperando Sil. Por suerte ya había dejado de llover.

Pan de Azúcar a mitad de precio
Nos hospedamos en un hostel-albergue llamado King a $R 25 con desayuno que quedaba en la Rua do Catete,  cerca de donde alguna vez fue el palacio presidencial hoy devenido en museo y a 4 cuadras de praia do Flamengo. El hostel estaba atendido por Sidney que nos brindo su calidez y su simpleza, un tipazo.

PAN DE AZUCARLentamente, luego del desayuno, fuimos caminando por la costa: praia do Flamengo, praia do Botafogo, siempre con la vista dominante del Pan de Azúcar y el Cristo Redentor, dos de los puntos panorámicos característicos de la ciudad. Caminamos hasta praia Vermelha, cerca de la estación desde donde parte el teleférico para subir hasta la cima del Pan (previo trasbordo en el morro de Urca). Un chapuzón de bienvenida para mí, aunque el agua no estaba del todo limpia, quizás producto de la torrencial lluvia del día anterior, la arena gruesa apenas caliente en ese mediodía, la vista imponente en esa estrecha bahía con los morros emergiendo a los costados, paredes graníticas antiquísimas cubiertas de vegetación, lindo momento. Después de un rato decidimos refugiarnos del inclemente sol. Nos dispusimos a recorrer un tranquilo sendero llamado Coutinho, en honor a un entrenador de la selección de fútbol de Brasil.PANORAMICA DESDE EL PAN DE AZUCAR La vegetación  y las excelentes vistas panorámicas se combinaban con las mariposas, las flores y unos pequeños monitos juguetones. A mitad del sendero un cartel no muy visible anunciaba la trilha de Urca, un desvío que se abría paso entre los árboles en un empinado ascenso. Empapados en sudor fuimos recorriéndola rememorando los senderos del sur argentino. En un punto llegamos hasta un mirador y el camino se bifurcaba, tomamos por el de la derecha y llegamos hasta el pie del Pan, volvimos sobre nuestros pasos y retomamos la otra opción, la de la izquierda. Para nuestra sorpresa llegamos a la 2° estación del teleférico en el morro de Urca y la elevación hasta el Pan costaba $R 22, ida y vuelta, de todos modos después de 19 hs te bajaban gratuitamente. Un golazo pues desde abajo de todo costaba $R 44.
La vista desde estas elevaciones es espectacular, apreciando gran parte de la ciudad y su movimiento, las playas de Copacabana, los aviones que aterrizaban en el aeropuerto nacional en ese pedazito de pista, el puente de Niteroy más allá …la intrincada fisonomía de esta ciudad. Uno se maravilla con el impresionante trabajo de ingeniería de tamaña obra.

¿Donde esta el museo del indio?
Por la mañana nos acercamos al aeropuerto de cabotaje Santos Dumont pues evaluando costo vs. Tiempo nos convenía tomar un vuelo para llegar hasta Salvador de Bahía que ir en bus o alquilar un auto. Era domingo y sobre parte de rua do Catete se montaba un mercado bien surtido, con colorido y vistosas disposiciones de la mercancía. Lo que más impresionaba era una sarta de cangrejos dando los últimos estertores de lo que uno supone una lenta agonía. Probamos la jaca, un enorme fruto que contiene en su interior unas semillas del tamaño de una aceituna pequeña recubierta con una pulpa (que es lo comestible), de un sabor similar a la banana (a banana no tem caroço). También sorprendía la presición que tenía con el machete un hombre que vendía coco gelado y a machetazo limpio le practicaba el orificio para beber el agua de coco con un canuto (pajita o pajuela jejeje). La gente tenía muy buena onda y se alegremente posaban para las fotos.

MERCADO EN RUA DO CATETE
En el aeropuerto conseguimos un vuelo barato por la compañía Webjet a unos $R 513 a Salvador con escala en Belo Horizonte y retorno directamente a San Pablo. Bien ahí!!!!. Partimos caminando hasta la altura de praia Botafogo pero el sol del mediodía y el cansancio parecía alargar el destino: el museo del indio. En el museo, que estaba ubicado en un lindo predio, había montada una instalación de una etnia del norte de Brasil lindante con la frontera de Guyana. Una muy linda muestra audiovisual mostrando ritos, artesanías, culto, etc. Pero lo que más disfrutamos fue el aire acondicionado puffffff. Je!

Cristo Redentor…máximo punto panorámico de Río
CRISTO REDENTORTomamos un bus hasta el barrio Cosme Velho, unas cuadras luego de la estación del trencito que sube al Cristo. Pero nosotros haríamos el camino más trabajoso, un lento ascenso por  el Corcovado. La exuberante vegetación, llamada mata atlántica este tipo, nos protegía en parte del sol pero no impedía que la transpiración nos cubriera, por suerte en el trayecto nos cruzamos con un pequeño arroyo con cascadita y nos dimos un refrescante y revitalizador chapuzón. Con energías renovadas seguimos la marcha, por momentos divisando el imponente monumento. El camino te permite ver lindas cosas: unos monitos, mariposas y aves y un par de lianas para hacernos el tarzán (solo para la foto).
Llegamos hasta un lugar donde si o sí tenés que abordar una Van (combi) so pena de caminar 2 km más de empinada subida solo para ver el Cristo de espaldas. Llegamos hasta acá, así que pagamos el precio ($R 26).
Efectivamente la vista es magnífica e imponente, vale la pena a pesar de estar atestado de turistas (nosotros que somos jejjejej???). El ritmo de la frenética ciudad se palpa desde aquí, el Maracaná allá a lo lejos, el Pan...tuvimos buena suerte de que ninguna nube cubriera el Cristo pues sino solo hubieramos visto sus pies.

Praia y más praia
Fueron días de largas caminatas y siempre desembocando en la playa.
Copacabana y su historia detrás, las clásicas ondas blancas y negras de las veredas de su costanera, un trabajo por demás artesanal...  Ipanema (alguna que otra garota había).
Una gran diferencia con las playas de Mardel es la ausencia de balnearios y carpas, uno puede alquilar una reposera y una sombrilla y no te matan con el precio aparte de no manipular todo el espacio como se ve por estas latitudes. Era curioso ver una especie de carteles publicitarios donde presionando un botón empieza a tirar un vapor de agua para refrescar el cuerpo. Una espectacular bici-senda recorre toda la costanera (al menos la vimos desde praia Flamengo hasta Leblon), mucha gente en bici, rollers, patineta y la policía con  una especie de monopatín motorizado. Mucha vida en la playa, poca música callejera, perros con botitas en las patas para que no se quemen en el caliente cemento, canchas de voley: en muchas de ellas jugando al fútbol-voley (y no tenis) con un dominio de balón exquisito.

PRAIA
Si bien fueron días de olas bastantes grandotas pudimos hacer snorkel un día, sobre la saliente que divide Ipanema de Copacabana llamada Arpoador, que es donde suelen estar los surfers. Con cautela para que la ola no nos arrojara sobre las piedras pudimos disfrutar de ver unos cuantos peces de colores. La falta de costumbre pasaba factura con cada sumergida, con un fuerte dolor de oídos pero igual no era mucho el tiempo que podía mantenerme sumergido.

El jardín botánico
Inmenso e inspirador, al menos para el músico Tom Jobin, quien iba a buscar las musas ahí. Unas largas JARDIN BOTANICOavenidas con palmeras imperiales de gran altura, traídas cuando el reinado de Portugal se vino a establecer en estas tierras y que los esclavos se encargaron de desparramar por todos lados comerciándolas a escondidas.
El jardín esta muy bueno, con variedades y buen diseño. Un añejo arco (lo único que mantuvieron en pie de una vieja construcción  de principios de siglo XX) con cañas de bambú detrás le daba un dejo nostálgico a la recorrida pero una imagen aún más bonita se consigue pasando de este lado del arco y viendo la avenida con las palmeras. Un estanque artificial completa el color del jardín, diseñado por un abad que supervisaba JARDIN BOTANICO PORTALatentamente la obra desde el fresco que le daba la sombra de un árbol (no hay otra forma mejor de supervisar jejeje), haya lejos y hace tiempo. Muy bueno también estaba el espacio de las bromelias, variedad epífita habitual en las zonas selváticas. No llegamos en el mejor momento del orquideario, quizás por la época, pero de todos modos vimos lindas variedades. Pasamos también por el sector japonés, con su estanquecito y contrucción típica y una pequeña fuentecita de agua al estilo Kill Bill. El calor agobiante, atenuado un poco por la vegetación pedía playa…allí fuimos.

Ilha Grande
Nos pasaron a buscar temprano por el hotel Novo Mundo, que quedaba cerca de donde dormíamos. Después de unos 100 km, bordeando pueblos costeros, llegamos a Angra dos Reis pero por una supuesta congestión de tránsito embarcamos en puerto alternativo. El barco lo fuimos ocupando personas de ILHA GRANDEdiferentes contingentes. El día estaba fantástico, despejado y cálido. Comenzamos a surcar las aguas entre islotes cubiertos de vegetación hasta la primera parada. Media hora para snorkelear en el agua clara y calentita. Esta parada era en aguas con poca profundidad pero igual pudimos ver una inmensa estrella de mar de medio metro que descubrío Robin y una gran colonia de erizos marinos. Generalmente suele ser este sitio parada de otras excursiones de iguales características, en un momento que andaba nadando solo no veo a nadie de mi barco y veo que estaba zarpando uno, hay mamita que desesperación me agarro…no me dejen, no me dejen!!!! Por suerte no era el mío pufffffffff jejjeje.
La segunda parada fue mejor (en un sitio llamado playa azul o mar azul), había más profundidad  y mayor variedad de peces, nos alejamos un poco de los demás, siempre cerca de la costa rocosa, rica en algas (dijo un pez). Que entretenido y placentero observar la inmensa vida acuática. Lo mejor: un pececito cuidando a sus crías entre las grietas de las rocas.
ILHA GRANDEEl servicio a bordo consistía en frutas libres, fueron gustosas pero un poco mezquinas en cantidad. Lo que sí era libre en serio fue el almuerzo, en un parador de la isla, sencillo pero abundante: feijón (porotos negros), arroz, spaghettis, croquetas de pollo y pescado y ensalada. A poco de almorzar cambió el viento y se nubló, así que no se pudo aprovechar la sobremesa. Llegamos ahora si, al puerto de Angra y que pintoresco se veía a medida que nos acercábamos, las laderas cubiertas de coloridas casas. El último día del 2009 Angra e Ilha Grande sufrieron un triste suceso, deslizamientos en las laderas de la montaña producto de intensas lluvias con cerca de 40 víctimas y  vimos en parte esos deslizamientos cuando nos acercábamos al puerto. Un hecho desafotunado y que sacan a la luz la falta de planificación y controles.

¿Cuál aeropuerto?
Salíamos el día siguiente para Salvador de Bahía a las 6 de la matina: pensamos, aeropuerto…aire acondicionado, ahorro de $R25 de alojamiento, reinversión de idéntico monto en cerveza ejjeje. Salimos caminando cerca de la medianoche con intensiones de pernoctar en el aeropuerto, la Rua do Catete tenía otra cara distinta, ya no estaba el pintoresco mercado ambulante, en su reemplazo había travestis y prostitutas y  un poco más allá había hombres también que se ofrecían. En un bodegón un tipo acariciaba y seducía a un travesti desproporcionado. Al llegar nos enteramos de que el aeropuerto estaba cerrado hasta las 4 am, auchhhhh!!! Le pusimos cara de gato con botas y nos dejo pasar, pero en esa parte no había aire acondicionado aunque si muchos mosquitos grrrrrr. Dormimos como pudimos, mucho calor y esos zumbidos molestos. A las 5 comenzaba el chek-in pero no aparecía nuestro vuelo en pantalla. Para mala fortuna, el papel impreso donde teníamos el vuelo, había salido borroneado y no se veían todos los datos, preguntamos pero poca información nos daban, conseguimos un teléfono donde consultar para desayunarnos con que salía del otro aeropuerto, mamita!!! Rápidamente tomamos un taxi y menos mal que no había tráfico y no quedaba taaaaan lejos. Llegamos con lo justo pero que nervios pasamos. Así que amiguitos…a no confundirse de aeropuerto. Llegamos muy bien a Salvador.

Maracaná

No pisamos el verde césped de este inmenso estadio pero si pudimos chusmearlo a lo lejos, a través de una reja. Estuvimos en un antemuseo, donde a modo de Hollywood o la vereda del Hotel Hermitage de Mar del Plata estaban inmortalizados los piecitos de joyas del futból brasileño. Dos hermosas gigantografías mostraban a estos futbolistas, una en blanco y negro con jugadores de la época de Pelé y Garrincha y la otra con los jugadores actuales.CABEZA DEL CRISTO REDENTOR

Otros sitios dignos de conocer, siempre que se pueda, son la Catedral Metropolitana con su forma piramidal truncada al estilo maya, la isla de Niteroy con el museo de arte moderno diseñado por Niemeyer (una especie de plato volador) y una escalinata cerca de los arcos de Lapa adornado con cerámicos del mundo que le envían a quien fue promotor de esta idea y que el mismo mantiene y coloca. Muy pintoresca.

KING HOSTELNo tuvimos ningún altercado con el tema de seguridad, no sentimos tampoco sensación de inseguridad, obvio que anduvimos por sitios transitados. Si uno levanta la vista, sobre las laderas se pueden apreciar las favelas, coloridas por cierto.

Solíamos cenar por las noches en un lugar por $R 10 aproximadamente con jugos naturales y platos abundantes. Una noche fuimos a un rodizzio (tenedor libre) de pastas y pizza donde la última porción de pizza con helado y banana casi no me dejó dormir jejeje.

Religiosamente todas las noches, luego de cenar, nos tomábamos con Robin nuestra cervezita nocturna: Skol fue mi preferida, bien gelada, por supuesto.

Río de Janeiro, un poco comprendí porque te llaman cidade maravillosa. Gracias.

 

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